sábado, marzo 01, 2008

Y Mientras Las Horas se Ahorcan en un Reloj de Arena...


El tiempo. Una hora, dos horas, tres horas. Estoy, no, no estoy. Mejor dicho ¿soy o no soy? Escucho los pasos de la gente, el ladrido de un perro en horas de la noche y la sirena ambulante cantando su fúnebre marcha. Estoy, no, no estoy, ¿soy o no soy? Niña de ropa harapienta tumbada sobre la calle de la vida, con una flor en la mano pretendiendo deshojar las últimas flores de tus lágrimas. Niña muerta de palabras que cantabas en la esquina las mas triste melodías de soledad. Te había visto alguna vez huir de un pequeño café donde robaste las ultimas servilletas del local para escribir poemas que nunca pude ver. Te había visto sonreír amargamente bajo las luces de lluvia artificial que bañan la ciudad en las solitarias calles, arrullabas tu muñeca de trapo sucio y hacías muecas de sueños en tu memoria. Dime niña, ¿que era en realidad lo que soñabas a la orilla del mar?, cuando las olas rompen en las puntas de los pies y los pantalones se quedan con el olor de la sal impregnada ya no hay tiempo que perder. Las horas se mecen en las olas de la vida, no hay mayor soledad que estar desposeída de tu encanto. Una hora dos, horas, tres horas. Estoy. no, no estoy, ¿soy o no soy? Te veo sangrar en el piso, la gente corre a prisa como si estuviera en sus manos tus ganas de vivir. No pueden ver que a gritos mudos de dolor, pides al cielo abrir sus puertas a tu alma y pretender que las estrellas te reciban a su lado. Que la vida del cuerpo deje de penar como un errado caminante, a pesar de la corta edad de tu destino. Niña de Sueños, objeto preliminar de tus palabras, riegas la tinta de tus lapiceros y la bebes. Contagias tu corazón con los colores de tu tristeza y pretendes que yo muera a tu lado. Y aquí estoy, no, no estoy, eres tu, o soy yo, quien busca la forma de eludir los pensamientos a la deriva de los naufragios de la soledad, observando mi figura arrodillada sobre la piel de tu rostro. Una hora, dos horas tres horas, soy, sí, lo estoy. Eres tú fuera de mí quien se desangra en estas infernales horas de silencio. Mira, mira como nos cubren las estrellas y yo quiero entregarme a tu silueta, dime al menos lo que soñabas a la orilla del mar. Seremos alma y cuerpo unidos como cuando fuimos gotas de lluvia danzando en el viento de una tarde. Acepto ser tú, en mí, ser y no ser. Como en el tiempo antaño cuando fuimos niñas, cuando creíamos que la vida era eso que nos pintaban los libros de las hadas. No, no, gente, no mundo, ¡deténganse, deténganse por favor! no la muevan que su espalda de sueños se encuentra fracturada, que poco a poco el cuerpo de su vida se desangra de palabras.

Anna Bahena.

5 comentarios:

Blogger doble r ha dicho...

seremos lo que tú quieras ser, como cuando soñábamos dentro de nuestra luz fragmentada por el tiempo de otras miradas, como cuando dibujábamos con silvidos melodias en el aire desdel balcón de la noche...
acepto que el sueño del amor es eterno mientras dura... y que el mío vive en ti...

raúl

11:29 p. m.  
Blogger Dinos ha dicho...

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5:08 a. m.  
Blogger LiterataRoja ha dicho...

bellisimo!!!

venceremos al tiempo!!!

11:47 a. m.  
Blogger alguien escribe ha dicho...

¿Eres o no?

Nadie tiene las repuestas que detengan las saetas del reloj, nadie ni tan siquiera la plata de los espejos sabría responderte y no se “porque” creo leer lo que en realidad tu desearías encontrar escrito en otras hojas que no fueran tuyas.

Hay mas arena que relojes y mas tiempo que respuestas…aun así no permitas que otras o tus palabras tiñan de rojo tus sueños.

Un beso.


javier herque

9:53 a. m.  
Blogger Dumuro ha dicho...

See Here or Here

1:46 p. m.  

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