Monday, October 26, 2009

La Jaula de Viento


En la noche rasgada de llanto
sólo con el delirio de no tener ojos
para enceguecerme,
y la siniestra soledad acompañada
por mi sombra
a la luz de una vela
que lucha por no morir incinerada
con el fuego de una lágrima viva.

Algo habla en el silencio de la lejanía nocturna
la viajera regresa en su balsa de árbol,
llega en soledad con un ramo de lilas.
Ella sabe -qué es- la muerte
cuando se siente sola.

No más a la jaula de viento
donde no silba el sol en el nombre del padre,
donde no muere el tiempo en el nombre del hijo,
donde el espíritu santo no tiembla como llama
a la espera del no- nombre de la pálida sombra
que dice, que no tiene principio de nacer
bajo el dolor del cielo que nos cuida.

Anna Bahena.

Wednesday, October 07, 2009

La Huella del No Rostro

Comienza a circular de nuevo,
el tiempo de la tierra que camino.
Se colma abiertamente
de asfixia de rostros,
de voces pasmadas,
de gritos ahogados
desafinados.

Yo, yo no consigo pensarme
como quisiera la suerte,
-sin calma-
en los rincones del mundo
cuando mece sus mares
- Impasible -
y el sonido de la ola
absorve lo poco que queda,
de las últimas horas.

Yo, yo que he conservado en bolsillos de lata
todo aquello que le sobra a la vida,
Acaso fría,
a veces inmadura, en su lecho de angustia.
-Qué es la vida-
Sino una pequeña revelación de espacios,
que se explica por momentos,
y detalla los recuerdos como vicios.
Yo, yo que conservo en bolsillos de lata
Recuerdos atiborrados de pasos y de sonrisas formales.
Qué es la vida
- ésta vida-.

Creo con firmeza
Que esa palabra de la duda,
Es marca de todo aquello que se encuentra
contenido.
Allí incluyo el movimiento de mis pasos,
Allí encuentro todo esto, lo que escribo.

Hay un rostro cimentado de un sueño
que yo elijo,
Lo que calma la sed
de lo que nunca estará escrito.

Porque tal vez en esta inmovilidad
de la memoria que me aguarda
entre los muros de miedo,
de puertas sin acero,
de alma tan abierta
y descubierta
entiendo, yo comprendo,
que ese signo,
esa señal plasmada en tintas de presentes
diminuta en el asfalto,
tiene mirada de futuro.

La huella tiene fortuna de ser huella
y no rostro.

Anna Bahena.

Saturday, September 19, 2009

La Sombra

He dejado mi sombra
a la deriva del viento.
Heme aquí sentada,
-sin duda-
A solas con mi voz,
y estas letras que se inundan
en lagos de tan fina incertidumbre
y ceguera del mundo
que se debate en ruidos
de asombro
y una que otra discusión de
causas y de efectos.

Existe el deseo perenne,
la muerte austera,
en la maraña del mundo indescifrable
Altamente
Contaminado de nostalgias.

A solas el tiempo enclaustrado
no responde preguntas de un dios
Encendido.

Y el libro que se lee
En esa soledad tan altamente asistida
Por tus noches,
Se escriben los versos esclavizados de rojo.
La agonía del hambriento sueño
En el poder ser como la lila
En jardines de amparos
y algunos desencuentros.

Déjame quedarme a solas,
A solas con mi nombre,
A solas con mis pasos,
A solas con mi miedo,
Sin el pedazo de mi sombra.
Déjame mirar el alba alucinando
El temblor de tu regreso
En mis labios de canto.

Y en esa ilusión viva
De saberte circundando mi memoria
te diría en silencioque te acerques
sin miedo,
a este amor que descifras
en la figura del hombro
marcado de insomnio
y de sonrisa muda.

Pero heme aquí sentada,
-sin duda-
Bajo la sombra de un árbol
Que florece en primavera
Y que muere cuando callas
A la orilla de mis ojos
Y mis pasos.

Anna Bahena.

Tuesday, September 08, 2009

El Sueño Del Olvido

Era como cerrar los ojos
En el eterno retorno del tiempo suspendido.
Rostros ciegos de estrellas iluminaron la noche,
mis manos sembradas en la tierra
contenían el fruto de lo inevitable.
-una pausa y continua-
Era cómo cerrar los ojos,
-respirar- poner el alma bajo cero,
Encarcelar la suerte de ser libre,
y sentir la fría esencia,
Del cuerpo cuando crece.
Era como cerrar los ojos,
a la dolencia de un mundo
que agoniza en los brazos de la gente,
del hombre que muere en la montaña,
del libro que titaron a la hoguera.
Era como cerrar los ojos,
y abrir la boca en tono de protesta,
y mi voz tenía sentido,
y mis manos atenuaban esta guerra.
Porque al fin era como cerrar los ojos
Y estar vivo,
era sentir el hambre de un niño prófugo
del mundo,
que escondido en el umbral de su mirada,
no quiere despertar
Del sueño del olvido
Lo vivido.

Anna Bahena.

Sunday, August 30, 2009

Silencio y Palabra

El viene y se posa sobre el cuerpo desnudo.
-amanece la noche- y las campanas doblan.
Toda ella es silencio.
Por palabras solo tiene el corazón acelerado,
la mirada alumbrando en la oscuridad de un cuarto.
es el momento más profundo del alba,
donde se encuentran sus almas condenadas,
por rehén toman el tiempo ya vivido,
por libertad toman sus manos como alas.
Los relojes detenidos han perdido la conciencia
-No abren los ojos para mostrar las horas-
Y ellos respiran. Se llenan de aire el corazón,
se miran a los ojos, se acercan y se alejan,
se hospedan allí, en el rincón de niebla,
donde muerden las espaldas
y se arrancan la piel de la inocencia.
Ella inhala el olor de su presencia,
El exhala el dolor de su efímera ausencia.
Y se miran y se tocan los labios
y se cuentan historias de tibios sabores al oído
y se nombran, se desnombran,
Se burlan del destino.
Ellos son libres piel a piel surcando las fronteras,
que les exige el mundo que conforman,
se abrazan tan fuertes que en silencio se ahogan,
-estoy contigo- se reiteran al alma y el exceso de aire
Les blinda el paraíso.
-calma- silencio en los labios que tiemblan,
en la cama del mundo, en la posesión del canto,
en la cima del ser donde se entregan sin miedo
-Los amantes-
Cuando ella se posa sobre el cuerpo desnudo.
-amanece la noche- y las campanas doblan.
Todo él es palabra.

Anna Bahena.

Sunday, August 16, 2009

El día y el abismo

Ahora que el invierno comienza a derretirse,
y las palabras traídas por el viento se abalanzan en todas direcciones,
comienzo a abrir los ojos lentamente,
y el puente de silencio en esta noche,
aturde el deseo de florecer abiertamente entre sus manos.
Contemplo los escombros,
que dejó la tibieza de su paso por el mundo,
y me percibo a la sombra del pecado,
si interrogo a la muerte a la hora de su canto,
en su llegada invisible - a los ojos-
cuando me siento lejos con la mirada perdida.
Hay horas audaces que desprenden sus penas,
en el profundo abismo del viejo reloj de la alegría.
Ahora se alucina una aproximación a la tristeza,
cuando ésta estrella tan cercana a nuestros ojos,
se asoma taciturna en la mañana,
con sus manos de fuego nos señala,
y nos hace pensar que un día es diferente,
porque nace y se deshace por tan sólo
trecientos sesenta y cinco dias inmortales,
elevado a millones de potencias.
Nosotros creemos que el tiempo,
se divide en líneas de esperanza,
y salimos descalzos a las calles,
nos desencontrarnos con todas las palabras,
nos desencantamos de los sueños,
caminamos en el tiempo
entretenemos el tedio,
y encontramos el alma en una calle sin buscarla.
Otras veces, un poco menos necias,
sumergimos la cara en el alcohol de lo ecuánime,
en las noches de neblina silenciosa,
de silencios tan propios que nos hablan de batallas.
Esa tristeza, vaga a veces, y absurda en otros tiempos,
se muere en las temibles horas de la tarde,
cuando sin pensar dos veces esta historia,
nos comemos el cuento de que la noche es noche,
y se encuetra dividida del día y de la vida,
y los lascivos elementos que conforman la existencia,
nos enseñan los caminos que han de guiar el rastro de la voz
a algún amparo.
Y luego,
luego del ahora,
se cerrarán los ojos ya cansados de llanto,
Y al fin devolveremos al sueño lo perdido,
y callaremos nuevamente la mirada,
moriremos a la sombra del pasado.

Anna Bahena.

Monday, July 27, 2009

Huellas In-Editas

Dejo en las calles las huellas de mis manos,
plasmadas en los postes que sirven de papel a los poetas,
en las esquinas de humo y gente ciega,
al lado de los hombres que duermen en andenes solitarios,
Yo pinto la esperanza del silencio,
y hago forma tu presencia.
Dejo en las calles el hilo de mis pasos,
lo trenzo en los andenes de la noche,
lo enredo entre los árboles,
en los bares de tango y de nostalgia,
en las barandas de los viejos balcones de estas plazas,
desde donde lanzas aviones de papel y barcos de miradas.
También dejo en las calles
palabras rotas de mis versos,
así, de pronto el viento traduce la sabia moraleja
de un cuento lejano y te lo entrega
a ver si un día lo encuentras y me encuentras
a ver si juntos trenzamos este mundo
y al fin nos deshacemos de esta guerra.

Anna Bahena.