domingo, marzo 30, 2008

Lenguajes Anónimos


Saber el momento en que llegarán las lágrimas al alma es una cuestión descifrable al corazón. Brotan en el césped de la noche, en un lugar tan cercano y tan abierto que hasta allí puedo llegar con los ojos cerrados. Toman de los brazos a la razón de la inocencia intentando entrevistar la voz de la tristeza, intentando explicar la absurda idea de verme y a la vez no verme. Sé que mi voz se encuentra en el breve vaivén de mi locura. Un cielo de cristal con un sol negro y una ventana abierta a los silencios, son espacios donde observo la admirable sensación del estar solo, donde inicio los paisajes matizados con las páginas blancas. Hoy tengo miedo de todo lo que existe en el mundo de las horas, en el mundo del anónimo lenguaje. Yo tomo la noche de los pálidos brazos.

Anna.

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