La Jaula de Viento

En la noche rasgada de llanto
sólo con el delirio de no tener ojos
para enceguecerme,
y la siniestra soledad acompañada
por mi sombra
a la luz de una vela
que lucha por no morir incinerada
con el fuego de una lágrima viva.
Algo habla en el silencio de la lejanía nocturna
la viajera regresa en su balsa de árbol,
llega en soledad con un ramo de lilas.
Ella sabe -qué es- la muerte
cuando se siente sola.
No más a la jaula de viento
donde no silba el sol en el nombre del padre,
donde no muere el tiempo en el nombre del hijo,
donde el espíritu santo no tiembla como llama
a la espera del no- nombre de la pálida sombra
que dice, que no tiene principio de nacer
bajo el dolor del cielo que nos cuida.
Anna Bahena.