...Para aquellos que aman el olor del mar y las cerezas, Para aquellos que escriben palabras en las olas...
viernes, enero 29, 2010
Infancia
Hora en que la yerba crece en la memoria del caballo. El viento pronuncia discursos ingenuos en honor de las lilas, y alguien entra en la muerte con los ojos abiertos como Alicia en el país de lo ya visto.
En la lejana orilla de la tarde hay un mural donde se pinta el silencio, como un descanso de tristeza, un descanso al que nunca le llevan rosas. Hoy que tengo los años rotos y la vida bajo llave en un cofre de madera, quisiera tener en manos un corazón de nubes o un corazón de piedra. No importa la forma, lo trivial es que me haga sentir al menos viva y un poco menos muerta, entre tanta lágrima que baja y se suicida, desde el rostro hasta la noche.
"...Nos ponemos tristes cuando soñamos a la orilla del mar... No podemos ser lo que queremos ser, porque lo que queremos ser lo queremos siempre haber sido en el pasado... Cuando la ola se quiebra y bulle la espuma, parece que hay mil voces diminutas hablando. La espuma tan sólo parece fresca a quien la cree una... Todo es mucho y no sabemos nada... ¿Queréis que os cuente lo que soñaba a la orilla del mar...?" Fernando Pessoa