Augurio de Melancolía

En la levedad de esta noche me pierdo en las palabras. Todos los escritos de mis voces se amotinan en los dedos, y como seres pintados en la piel de la memoria, se dibujan interminablemente. Me abandono a solas de la vida, prodigándome a escondidas a la única vocera de la misma soledad. Me hablo a mi misma. Todos los sentidos se agudizan expectantes tras la prófuga hora de la media noche: Todo es silencio en mí. Me sirvo un trago de lágrimas para brindar en esta oscuridad, mientras hablo con mis voces cuando nunca me ve. Ven, siéntate a mi lado - digo- deseo saber la historia de lo que existe un poco más allá de ti, de esa vida que llevas en el cielo, de esa Luna a la que amas y dedicas canciones en las noches de perdida siniestra. Enséñame a tocar el arpa de tus sueños que yo te enseñaré a pintar el cuerpo del amor en la penumbra del cálido silencio. Pero sola no puedo, existe una necesidad en el fondo de todos mis abismos, una parquedad de ausencia que dilata mis tiempos de esperanzas. Y es que presiento que el ahora, es una hora muerta en todas sus facetas, una condición sin nombre, un estado de un todo que se propaga intrascendente en esta noche de insomnio, en esta soledad de rostro y cuerpo de presencia.
Anna.